


La Foradà es la peña más emblemática y el elemento paisajístico más representativo de toda la Vall de Gallinera. Aunque no es el punto más alto (737 mts.), ofrece una magnífica vista de la Vall de Gallinera, al norte, y de la vecina Vall d'Alcalà, al sur.
Según las investigaciones toponímicas de Roberto Fauré Sabater, parece ser que esta peña fue la que dio nombre a la Vall de Gallinera. De hecho el autor sostiene que el nombre Gallinera es una palabra pre-romana formada por Kal+Inari, donde Kal significa roca e Inari significa corte, agujero. Por lo tanto, de aquí resulta "la roca agujereada", es decir, "La Foradà".
Los antiguos moradores se dieron cuenta de la posición privilegiada de esta roca ya que desde allí se podía vigilar todo el Valle perfectamente. Por tal motivo, en la Edad de Bronce se construyó un pequeño poblado que servía a tal fin. De este poblado aún se pueden observar los restos de la muralla que lo protegía por el sur, hecha con grandes bloques de piedra.
También los árabes, que tantos años estuvieron por estas tierras, construyeron una atalaya para poder comunicarse con los dos castillos que hay en el Valle: El Castillo de Gallinera o de Benirrama por levante y el Castillo de Alcalá o de Benissili por poniente. De la atalaya todavía quedan algunos muros que marcan el perímetro y partes de la muralla que la rodeaba.
Las últimas investigaciones de Josep Torró han aportado información muy valiosa respecto al papel que jugó esta fortificación en tiempos de las revueltas de al-Azraq. Parece ser que la fortificación de la Foradà, además de actuar de refugio y base de operaciones, funcionaba como una especie de prisión, donde los árabes rebeldes tenían prisioneros cristianos capturados en las batallas a la espera de recibir rescate por ellos. Gracias a estas investigaciones también sabemos el nombre que los musulmanes le pusieron a la Foradà: Mathqûba, que justamente quiere decir esto, "agujereada".
Pero sin lugar a dudas, el encanto mayor que esconde esta peña es un fenómeno astronómico único que se produce dos veces al año: La alineación solar.
El día 4 de Octubre (día de San Francisco de Asís) y el 9 de Marzo (día de Santa Francesca Romana), la luz del sol pasa a través del agujero de la Foradà y alumbra los restos del antiguo Convento Franciscano del siglo XVII que había en la Vall de Gallinera. Precisamente este fenómeno astronómico fue el que determinó la construcción del antiguo convento en aquel punto exacto en el año 1611.
La tradición de la alineación solar se perdió con el convento durante cientos de años, pero gracias al estudio que en 2006 realizó el Dr. José Llull, ha sido demostrada científicamente con lo que se ha recuperado parte del patrimonio cultural de la Vall de Gallinera.
De la alineación solar existían antiguas referencias escritas, pero todo quedaba ahí, en una leyenda, que incluso muchos habitantes de la Vall desconocían. No se sabía a ciencia cierta si esto ocurría, y de ser así, tampoco se sabía la hora ni el lugar exacto donde impactaba la luz. Con este estudio se han resuelto todas las dudas.
Se puede subir a la Foradà por tres caminos distintos, que son las antiguas sendas de herradura que la gente del Valle utilizaba en el pasado para ir a cultivar las tierras que estaba en la falta de la peña o para ir a la Vall de Alcalà: desde Benitaia (por el camino que pasa por delante del antiguo convento), desde La Carroja (por el camino que va al cementerio) y desde Alpatró (por el camino que arranca de la Font Vella).
Estos tres caminos se unen en la falda de la peña y apartir de ahí sube un solo camino hasta el agujero.
























