

La empresa concesionaria de la explotación de este pequeño puerto al norte del casco urbano de Altea de apenas 40 amarres para embarcaciones de hasta 6,5 mts., contaba con la autorización de la Consejería de Infraestructuras y de la Subdirección General de Costas para cambiar la orientación del espigón que marca el acceso de los barcos. Esta obra en la práctica, los obligaba a tomar el frontal de la playa para maniobrar.
Fuente: El País 6/2/11
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