

Me gusta sentirme perezoso en septiembre y mirar el sol en la plenitud de las mareas vivas, desde la Virgen del día 8 hasta San Miguel. Las primeras lluvias anuncian el otoño, la llegada de un nuevo ritmo, las colecciones, el fútbol, los colegios y como no: los agoreros del síndrome postvacacional. Charlatanes incansables, trabajadores cuando todo el mundo descansa y relajados cuando los demás trabajan. Se han convertido en las piedras del camino. Como decía una amiga, … “cuando veas que los yogures caducan el 10 de septiembre… se empieza a acabar el verano”. Yo añado: cuando oigas a los agoreros, es momento de ir a buscar los mejores atardeceres del verano.
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4 comentarios:
Querido Pepe, cuanta razón tienes en tu escrito... aunque salir a buscar estos atardeceres es como para ni comer ni beber si al final hay premi y tu, desde luego los encontraste. Que maravilla mbas imágenes. Yo acabo de publicar una de una apuesta, pero no tan hermosa, aunque a mi me lo parezca. Creo que es depende del momento vivido cuando se capta, ya que las se3nsaciones solo soin un secreto que cada uno guardamos para nosotros mismos.
Enhorabuena, son magníficas. Un beso.
Wow ! Great Great Images !!!!
So Impressive, and I actually in love with your photos : )
Hermosos contraluces Pepe y unos colores y reflejos fantásticos.
Un abrazo.
Absolutely beautiful!
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