miércoles 24 de marzo de 2010

El castillo de Forna





Del mismo nombre que el pueblo, fue en su origen una torre vigia que guardaba la entrada a la Vall de Gallinera, controlando el paso entre el mar y la montaña, es decir, entre Denia y Alcoy, que por aquel entonces regian los destnos de dichos valles. La actual torre del noroeste del castillo debió construirse en época almohade, entre finales del siglo XII y principios del XIII, semejante a las construidas en Almudaina, La Torre de les Maçanes o Beneixama. Este emplazamiento siempre fue estratégico.

El nombre de Forna proviene del latín fornax "horno industrial", cuyo término fue asumido por el árabe, furn, en los primeros contactos que romanos y árabes tuvieron, cuando aquellos traspasaron el río Jordán y contactaron con la península arábiga. Esta alquería de Forna se originó, pues, a partir de un horno industrial necesario para construir la calzada romana que unía el interior alicantino con el mar. Posteriormente, ya en época almohade, su posición estratégica, a la entrada de la Vall de Gallinera, obligó a construir esta atalaya de vigilancia.

Hay que entrar en el siglo XV para que tras varias compras-ventas aparezca Bertomeu de Cruilles, quien lo adquiere por 250 florines de oro. Fue esta familia quien amplió el castillo y lo convirtió en palacio-residencia feudal tal y como hoy lo conocemos. Vale la pena visitarlo, pues probablemente se trate del castillo mejor conservado del reino.

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